Nostalgia del paraíso
Percepción inmediata
La piedra viva resplandece en la mañana, el cielo espumoso de pronto renace, se enciende la llama al soplo de la vida, en el rumor de un verano sin fin.


La piedra viva resplandece en la mañana, el cielo espumoso de pronto renace, se enciende la llama al soplo de la vida, en el rumor de un verano sin fin.
Camino en un desierto estrecho que corta dos campos verdes que vibran. La apacible vereda, inundada en soledad se estira hasta el poniente. Meridiano en donde se sumerge la brasa que derrama su plasma en el lienzo azul pálido y lo pinta de purpura, amarillo y naranja.
Llueve bajo la negra luna nueva. Nebulosos mantos cubren con sus gotas la ciudad silenciosa. Haces de agua barren impurezas como hebras de un cepillo y discurre el polvo a las profundidades de la tierra.