Desnuda por dentro,

la morena que vestía

de fuego y castañuelas.

Sus pasos, ahora diferentes,

dibujan alas y reclaman

armarios vacíos.

El mundo en su cabeza

gira a contratiempo

y cambia el vino nuevo

por raíz amarga.

Sus manos desmenuzan

segundos pretéritos

y ansiosa su mirada

se pierde entre el lucero

de su alma.

Tal vez mañana encuentre

los diamantes

y en su empedrado camino

broten flores blancas, lirios

y azucenas.

Mary Paz Soriano