Lista de entradas de Olas de Pleamar
El día en que te mueras
El día en que te mueras el barrio se pondrá de luto. ¿Quién le comprará al tío Platón la coca del día, a Doña José los tamales sabatinos, al chinito Li los indispensables pastelillos dominicales? ¿Quién correrá cada día con la señorita Mary por las tortillas obligatorias, los chiles y los frijoles de... emergencia?
Amiga
¿De veras eres tú? ¿Tú, sin tinte, sin corte, sin peinado? ¿Tú, sin colorete, sin lápiz labial, sin rímel? ¿No me enseñaste tú las artes del maquillaje?
1920
Hoy se casa Violeta. El suyo fue un noviazgo de ensueño. Él de buena familia; ella, de reconocido abolengo. Ella, hermosa; él, brillante y seductor. Él, universitario de renombre; ella, diva de la ópera.Hoy se casa Violeta. El suyo fue un noviazgo de ensueño. Él de buena familia; ella, de reconocido abolengo. Ella, hermosa; él, brillante y seductor. Él, universitario de renombre; ella, diva de la ópera. Rosita entra, le entrega un sobre. Es de Raúl. Rosita abrocha los elegantes encajes blancos mientras ella lee el mensaje. Tiembla, tropieza, aprieta labios, párpados, puños. ¿Que no vuelva a cantar? ¿Jamás? ¿Ni para arrullar a sus hijos? Tira la carta con rabia. Rosita acomoda el velo. Violeta oye el rumor alegre de los numerosos invitados en la planta baja. Echa una mirada incierta al espejo, endereza nuca y espalda, y lenta, hermética, solemne, sale al encuentro de la más perfecta infelicidad.
Puerto
Puerto de sueños. Áncora de tiempo. Morada del marinero. Rincón de mujeres con sangre solar. Costa caprichosa con marejadas de pupilas. Testigo de cuerpos con sus sombras.
Exilio de mar
Oleajes en mi cuerpo confirman el exilio del mar. Esa parte mía se desprende, son pedazos de alma sin destino.
Textos
Revisábamos los textos mientras encendíamos lámparas de colores. Nuestras manos hacían avanzar el tiempo y sin querer transmitíamos la presencia real de Dios aun en el artificio.
El puente
Y si no hay cuerda con extremos y mi cabeza es gota invertida? ¿Y si giro el letrero de la flecha aquí, donde se resuelven tantos encuentros, donde cruzan tantas expectativas?
El Diablo
Conocí al diablo y debo admitirlo: no tiene rostro, pero puede apropiarse de alguno. Podemos soñar con monstruos o temerle a la oscuridad, aunque Él no se encuentre cerca, pero todo dependerá de dónde ubiquemos la rosa de los vientos.














